Archivo del Autor: Pery

Comercio justo-Comercio injusto

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Tras nuestro taller de Comercio Justo con Intermon Oxfam os propongo que pongáis vuestro comentario a partir de ver lo siguiente:

a) Video nº 1; http://www.monoazulproducciones.com/quees-video.htm

b) Video nº 2: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=cQ1uCvXqxZA

c) Video nº 3: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jqOM0PKuWds

d) Listado de tiendas en la Comunidad de Madrid donde comprar Comercio Justo (hay cadenas de supermercados donde ya venden productos de Comercio Justo):

http://www.sellocomerciojusto.org/stakeholders/Madrid

http://www.rtve.es/noticias/20081016/todas-tiendas-comercio-justo-espana/179049.shtml

También podéis comprar por internet (y te lo envían a casa!!!) http://tienda.equimercado.org/b2c/ ¡ya no tienes excusa!

e) Imágenes:

cafe-comercio-justo chocolate dia-comercio-justo-barcelon image3

 

 

 

 

 

 

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¿Podemos vivir sin filosofía?

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Vamos a participar en la Tercera edición del premio Filosofía de Urgencia. Se trata de realizar un trabajo que desarrolle la finalidad y la utilidad, si la tiene, de la filosofía en el siglo XXI.

Os dejo el enlace: http://www.fernandosavater.com/premio-filosofia-de-urgencia.php

La entrega de trabajos la haremos tras las vacaciones de Semana Santa, el día 24 de abril.

Pregunta del II Torneo Intermunicipal.

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¿Es la calidad de la educación en España un problema de financiación?, pregunta de la II Edición del Torneo Intermunicipal de Debate Escolar

Tras una semana de votaciones, tenemos la pregunta que todos los equipos defenderán a lo largo de la II Edición del Torneo Interumnicipal de Debate Escolar, que se celebrará los próximos 25 y 26 de abril, y el próximo 10 de mayo de 2014.

Con un total de 42,3% de las votaciones, los alumnos inscritos en esta edición han decidido que la pregunta sea: ¿Es la educación en España un problema de financiación? De esta forma, la segunda opción se impone a la cuestión de las reválidas y al nuevo sistema de acceso a la universidad.

Los números de 2013

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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog. Os invito a entrar en los números de nuestro blog, los temas más visitados, los mayores comentaristas, los lugares desde los que os visitan… ¿Qué os parecen?

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 12.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Más sobre el aborto.

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Con el fin de enriquecer este debate que se ha generado os pongo dos enlaces más. Son reflexiones de Juan Massia, un profesor de Bioetica perteneciente a los jesuitas que imparte sus clases en la Universidad católica Sophia de Tokio.

El primero de 2012 se titula “Aborto y vida naciente con malformaciones”

http://elpais.com/elpais/2012/07/30/opinion/1343674772_923848.html

El segundo de 2013 lleva por nombre “Ley, ciencia y conciencia ante el aborto” y pretende aclarar algunos conceptos que net entremezclan en la consideración de este problema ética veces que a veces se confunden.

http://elpais.com/elpais/2013/05/10/opinion/1368187525_881284.html

Torneo de debate Intermunicipal. (Para 1 Bach)

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Para el torneo Intermunicipal de debate se admiten votaciones sobre los temas a debatir.  A partir del lunes 27 de febrero teneis de plazo para votar a través del site hasta el 31 de enero. Ese día conoceremos el tema más votado.

A partir de aquí, el lunes 3 de febrero publicaran la triada de preguntas relacionadas con el tema y tendreis de plazo para votar cuál preferis hasta  el viernes 7. Ese mismo día o a más tardar el lunes 11 de febrero conoceremos la pregunta que defenderán todos los equipos a lo largo de la competición.

Os dejo el link del site del torneo. Todo se publicará en la pestaña de competición.
http://www.torneointermunicipaldedebateescolarufv.es/

Motivos para la reflexión.

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Si hay dos temas que desde hace tiempo  suscitan controversia son el aborto y la homosexualidad. Con la única pretensión de que sirvan de motivo para pensar sobre ambos, no se pretende dar una opinión  ya hecha, ofrecemos dos reflexiones sobre la homosexualidad y el aborto. Una corre a cargo de D. Fernando Sebastián, obispo  emérito de Pamplona que a sus 84 años ha sido nombrado cardenal por el Papa Francisco. La otra es de una madre con cuatro hijos y que se considera miembro activo de la Iglesia.

En vuestros comentarios podéis argumentar cual es vuestra postura al respecto, que os parece más acertado de cada una de las posturas, con que no estáis de acuerdo…

Entrevista a D. Fernando Sebastián.

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-Vamos a desobedecer un poco al Santo Padre que ha dicho que los curas no deberían estar todo el tiempo hablando de los homosexuales, el aborto y el preservativo. Ya es famosa su frase sobre los gays en la que afirmó él no era nadie para criticarlos. ¿La comparte?

–El Papa extrema los gestos de respeto y estima a todas las personas, pero no traiciona ni modifica el magisterio tradicional de la Iglesia. Una cosa es manifestar acogida y afecto a una persona homosexual y otra, justificar moralmente el ejercicio de la homosexualidad. A una persona le puedo decir que tiene una deficiencia que es lo que es, pero eso no justifica que deje de estimarla y ayudarla. Creo que esa es la postura del Papa, lo mismo respecto del matrimonio homosexual o los divorcios. Vamos a estar a su lado, pero la Iglesia no puede cambiar las exigencias de la moral. El amor siempre pide fidelidad y ser irrevocable. El amor humano es lo que es y la Iglesia tiene que defender la verdad y la autenticidad profunda del hombre, ayudando a todos, a los que lo realizan bien y a los que se equivocan o fallan.

–Ha mencionado la palabra deficiencia. ¿Entiende como tal la homosexualidad desde el punto de vista de la moralidad?

–Sí. Muchos se quejan y no lo toleran, pero con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación.Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un homosexual una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice.

–El tema del aborto está de actualidad por la reforma de la ley que quiere llevar a cabo el Gobierno. ¿Le inquieta todo lo que se está suscitando en torno a este asunto?

–Me inquieta que la sociedad española haya asimilado la normalidad del aborto. Es un debate mal planteado. Se elude la verdad del aborto. No es la interrupción del embarazo, es la interrupción de la vida de un ser humano incipiente que está en el vientre de su madre. A partir de ahí podemos discutir si es lícito o despenalizado. ¿Una mujer sensata y normal es capaz de reclamar el derecho a acabar con la vida del hijo que lleva dentro? No tiene sentido políticamente ni antropológicamente hacer del aborto una bandera de modernidad. Es un tema de reflexión más humanista que religiosa.

Ana Rosa Mejía (madre de cuatro hijos, uno de ellos con una deficiencia leve), reflexiona sobre las palabras del obispo emérito de Pamplona.

.DERRIBARÁ A LOS SOBERBIOS DE SUS TRONOS

El nuevo “príncipe de la Iglesia”, Cardenal- recién estrenado- Fernando Sebastián se ha hecho famoso en poco tiempo a través de varias entrevistas, con estas dos declaraciones que están recorriendo el mundo.

“Las mujeres que abortan quieren quitarse de en medio al hijo para disfrutar de la vida”.
“La homosexualidad es una deficiencia que se puede normalizar”.

A la mayoría de la gente le parece más grave la segunda, por incultura, impropia de alguien que ha tenido muchas oportunidades de leer, conversar y formarse. Y a muchas personas -homosexuales y heterosexuales- les parece una interpretación descabellada y humillante. Pero hace años muchas personas pensaban así; y aún hoy día gente de buena voluntad, dice esas cosas. Aparte, si uno solo lee lo que coincide con su pensamiento y se relaciona solo con los que piensan como el, no puede avanzar mucho en un pensamiento divergente, que es el pensamiento científico (que no ha de oponerse al teológico) El problema no es, pues,  que lo piensen o lo digan, ni si andan errados, sino el poder que tienen algunos de los que hablan sobre las conciencias y sobre los gobiernos.

A mí, pareciéndome muy grave la afirmación sobre los homosexuales, por venir de un obispo o un cardenal y de una persona con mucha formación, que podría reforzar en la Iglesia un lobby anti-gay,  me indigna más la afirmación sobre las mujeres que abortan, porque, denota nula sensibilidad, falta de contacto con la realidad, desconocimiento absoluto de muchas realidades femeninas, especialmente de muchas realidades de gente que vive en situaciones límites, inmisericordia antievangélica, misoginia, e ignorancia supina de que somos seres en relación.

Parto del supuesto de que estoy a favor de la vida y no banalizo el aborto. Me parece, en cualquier caso una tragedia terrible y una situación a la que casi ninguna mujer querría verse abocada. Y estoy por cuidar la vida, las vidas, desde principio a fin. Tampoco quiero escribir un ensayo de bioética, pues ya los hay muy interesantes y bien fundamentados. Pueden leer, sin ir más lejos el libro “Cuidar la vida” de Juan Masiá, para ampliar lo que este profesor jesuita enviaba el otro día a través de Proconcil sobre el Sínodo de la familia.

Debo pensar que este señor, Sebastián – que tan preclaro parecía en la época del cardenal Tarancón y que, tan fundamentalista nos viene pareciendo a algunos desde hace ya tiempo- este señor, salvo que se invente las cosas- con muy mala y muy pobre imagen de las mujeres, todo hay que decirlo-  sólo se ha debido relacionar en su vida con mujeres que le han confesado que habían abortado para disfrutar de la vida. Pero como yo, por el contrario, no he tenido el disgusto de conocer personalmente a ninguna de esas señoras, voy  hablar de algunos casos que he conocido y que pueden ser representativos de diversas situaciones. Por supuesto, cambiaré los nombres y me limitaré a algunas que pueden ser prototipos. La otra noche no podía conciliar el sueño pensando en ellas y en muchas otras no nombradas. Y también pensando en la Iglesia. Por eso tengo que escribir esto.

En 1984 una joven conocida, tenía un niño de 3 años y otro de año y medio. Trabajaban ella y el marido para pagar el piso que habían comprado. Una vecina le llevaba al mayor a la guardería bien temprano y una chica- contratada con esfuerzo, aún con dos salarios- cuidaba del pequeño. Cuando se dio cuenta de que estaba embarazada de nuevo, una grave crisis amenazaba la pareja y, con ello la economía familiar. Su madre había muerto hacía poco de manera repentina, En esa época, aún no estaba despenalizado el aborto en España. No tuvo oportunidad de recibir consejo ni de pensarlo mucho. La propia angustia de tener que marchar sola a Londres a abortar, de que no se enteraran en el trabajo, en el barrio, de buscar el dinero, etc, precipitó una decisión que, tal vez, de haber podido asistir a un centro en España y de haber sido legal en ciertas condiciones, le hubiera permitido reflexionar. Esta joven, además de trabajar para vivir con escasos recursos, estaba comprometida fuertement
e con una ONG y dedicaba mucho tiempo a los demás. No se quitó al niño de en medio para vivir mejor. Sólo para vivir y cuidar de las vidas que tenía entre las manos, incluida la suya física y psicológica y poder atender a sus otros hijos.

Uno de mis hijos me contó la historia de una chica de 16 años, a la que yo conocí poco después. Coincidieron un breve tiempo en el instituto. Los padres de ella estaban separados de hecho -sin papeles.- y el padre ausente. Tenía un hermano menor, que como tantos chicos en los 90 tonteaba con drogas “blandas” y empezaba a trapichear con ellas. La madre era una buena mujer y cuidaba a sus hijos como sabía, pero no tenía capacidad, ella sola,  para poner límites. De repente, sin ningún síntoma previo se le desarrolló un cáncer  terminal. Si la casa estaba en situación de caos, con esto, se disparó y crecieron las angustias de todos los integrantes. La hija tuvo una relación con un compañero de instituto y se quedó embarazada. No hubo píldora del día después que impidiera ese embarazo. No se sentía capaz, no ya de tener un hijo y criarlo, sino de interrumpir sus estudios, afrontar un embarazo con riesgo para su salud física y psicológica y echarle una nueva carga a su madre. Ning
ún adulto le pudo aconsejar y ayudar en ese momento. Abortó. No hemos vuelto a saber de ella después del instituto. No se quitó al niño de en medio para vivir mejor. Sólo abortó para seguir viviendo lo mejor que sabía.

Conocí a una chica peruana que durante un tiempo estuvo en España. Llegó sin papeles, pero consiguió regularizar su situación. Tenía una formación católica muy tradicional y muy condicionada por el miedo al pecado. Carecía de formación para la vivencia de la sexualidad y no usaba ningún tipo de anticonceptivos. Se casó con un chico peruano que conocía ya de su país. En 5 años tuvieron cuatro hijos. Los cuidaba y educaba muy bien, con los recursos que tenía y el marido, además de trabajar, la ayudaba. Evidentemente, esta situación le impedía trabajar fuera de casa. A partir del tercer hijo empezó a tener algunas depresiones. Después de tener el cuarto hijo, perdió los papeles de residencia y coincidió con el endurecimiento de las leyes de inmigración en España. Empezó a tener miedo a salir a la calle por si la detenían. Dejaron de atenderla en la Seguridad Social.
Solo atendían a los niños y a ella sólo por urgencias. Se quedó embarazada de un quinto hijo. Ante la angustia y la depresión no le funcionó el miedo al pecado, sólo la desesperación. No habló con nadie y abortó en el periodo legal. Sin embargo, hubo amigos que hablaron con ella después del aborto, no para condenarla, sino para escucharla. Esta mujer se volvió a quedar embarazada y, esta vez, les confió sus angustias a los amigos que antes la acogieron. Tuvo a su quinto hijo. Después, el marido se hizo la vasectomía. No se quitó al niño de en medio para vivir mejor. Y sólo pudieron cuidar de las vidas de todos  aquellos que la escucharon y la apoyaron.

Una mujer de mi barrio, un barrio obrero y deprimido,  no llegó a abortar nunca. Pero su historia viene a cuento. Cuando la visita de Juan Pablo II a España, me dijo, llena de angustia. “Me gustaría ir y darle un tiro!  Le pregunté, extrañada, que por qué. Era una mujer, de escasa cultura y gran corazón, que venía de un poblado de chabolas; una buena vecina, cariñosa y solidaria, con una hermana disminuida psíquica, a la que siempre llevaba con ella. Su marido era más animal que el perro que le había metido en casa contra su voluntad y contra cualquier consideración de habitabilidad de la infravivienda que tenían. Su primera hija nació con una microcefalia. Durante toda su vida tuvo una inteligencia de un año y medio, con unas hormonas propias de la edad cronológica por la que avanzaba. Tuvo un segundo hijo al que no controlaba. La vida cada vez se le hacía más difícil a todos los niveles. Vista su situación socioeconómica y la genética, le pidió al médico que le hiciera una
ligadura de trompas. El médico le respondió: “Señora, si yo hiciera eso, usted y yo nos iríamos al infierno”. Poco después tuvo gemelos. Miraba con emoción y sana envidia como algunas podíamos criar y gozar a nuestros niños. Tuvo momentos de pérdidas de lucidez. No sé después qué haría para no tener más hijos. Pero no necesitaba que le hablaran del infierno. Ya lo tenía en casa. Lo que necesitaba era que le hicieran partícipe del amor de Dios con hechos.

Aunque podría describir tres o cuatro casos más diversos, pero igual de dramáticos, en realidad, son pocas, relativamente, las mujeres que conozco que hayan abortado. Porque la mayoría de las mujeres que conozco, católicas o no, diría que el 99, 9 %, usan anticonceptivos, tan artificiales como la aspirina o el paracetamol, como los guantes de goma para fregar, o como las mascarillas en los hospitales para no infectarse. Y lo hacen, de acuerdo con sus parejas, además de para protegerse de infecciones -algo muy frecuente y sabio, recomendado por los médicos- para engendrar a los hijos que creen que pueden cuidar, mantener y educar, con afecto y responsabilidad. La mayoría de las que conozco, si por algún fallo humano o error de cálculo, han tenido algún embarazo no previsto, lo han asumido, porque tenían capacidad de hacerlo, aún a costa de algunos sacrificios, pero no del sacrificio de una vida con salud y dignidad, ni de ellas, ni de sus hijos nacidos. Y he conocido a muchísi
mas mujeres con un terrible miedo a abortar espontáneamente en los primeros meses, algo que ignoran los príncipes de la iglesia, y los señores de la celibatocracia, que han convertido un consejo evangélico, un carisma para pocos, que ha de ir unido a la mayor pobreza y a la obediencia plena y abandono en el Altísimo, en un instrumento de poder y dominación sobre los casados y sobre las mujeres.

Y estos señores, que legislan por nosotras, que condenan por nosotras, que dicen necedades insultantes de las mujeres, de los homosexuales y, en general, de la sexualidad humana, han de saber que, lo más normal es que la opción de una mujer en estas situaciones terribles, pero extremadamente frecuentes, no es- porque no puede ser-  vivir un embarazo que puede traerles como consecuencia el escándalo público, la pérdida del trabajo, la expulsión del hogar, una enfermedad física, el empobrecimiento y la miseria de una familia, la enfermedad mental, etc.,  para luego de parir, donar el niño y que le acoja alguien o que vaya a parar a una institución.

Y  hay otra cosa, aún más importante: incluso estas mujeres de las que he hablado que se vieron abocadas a abortar – con todas las dudas y las objeciones que, legítimamente cada cual pueda mantener, en nuestra legítima diversidad- no mataron a un niño; actuaron con unos plazos legales, en  países en los que no está permitido el infanticidio;  se está hablando de un embrión, que aún tratado con respeto y portador de ciertos derechos, no son los mismos que los derechos de un feto de más semanas y, no digamos de un niños o niñas ya nacidos. Y esto ya son temas sobre los que los expertos deben reflexionar, desde la bioética; y no los fanáticos desde sus cavernas, ni los que encubren, tras opciones acérrimas, otros intereses políticos, que poco tienen que ver con el respeto a la vida. ¡Y claro que nos podemos unir para cuidar la vida! Para empezar, hay que salir de la Edad Media y dejar que avance el Concilio, evitando situaciones como aquella en que por medios y presiones inadmis
ibles, no dejaron que progresara el debate sobre la familia y la procreación responsable,  que había llegado a conclusiones bien distintas de las que se le impusieron a Pablo VI. Y ahí se abrió una gran brecha entre la sociedad y la Iglesia.

Porque lo más importante es que podamos reflexionar juntos y juntas, a la luz del evangelio y de la realidad que vivimos, como Iglesia que somos, cómo se puede vivir una sexualidad respetuosa, como buscar el sentido de una maternidad y paternidad responsables, de sabernos seres en relación; no con la mentalidad de personas que hablan de los derechos y del cuerpo de la mujer  como si la nueva criatura fuera un apéndice, ni tampoco de meapilas ideologizados, que no atienden los gritos de la realidad, que no se dan cuenta de la importancia de la red familiar, de la red social para el desarrollo de una criatura; de los que no se dan cuenta de los límites que no se deben sobrepasar, de las cargas que no se deben echar sobre los hombros de los demás, porque ¿cómo vamos a amar al nasciturus que no vemos, si no amamos a estas mujeres, a estos hombres, a estos niños y niñas, a estas adolescentes embarazadas, sean todos ellos, autóctonos o inmigrantes, que están ya entre nosotros?

Aunque como cristianos podamos amar a este hermano cardenal porque, sin duda, Dios le ama, como cristianos también debemos rechazar profundamente sus palabras; y me gustaría, por el daño que puede hacer a la fe de muchas personas y a la Iglesia, que, si no es él, otros obispos y cardenales digan otra palabra que aporte esperanza, tal como Francisco lo viene haciendo. Y sobre todo, y de una vez por todas, que, en nombre de Dios, devuelvan la palabra que han arrebatado en un sistema patriarcal, en el que impera la celibatocracia, a las mujeres, casadas o célibes, laicas o religiosas.

Pido a Dios que derribe ya de sus tronos de intelectualidad soberbia y sectaria, separada de la vida y sufrimiento de las personas, especialmente de las más humildes y en búsqueda, a todos estos capitostes, que con pretensiones de pureza y rectitud, escandalizan y desfiguran el rostro de la Iglesia, desvirtuando su Misión. Y yo, una humilde mujer, laica, heterosexual y que no he abortado nunca, defensora de la vida, que no pertenezco a ningún lobby, ni gay ni proabortista, les aseguro con la Mayor Autoridad, que homosexuales y mujeres que han abortado, les precederán en el Reino de los Cielos. Doy las gracias a Dios por habernos enviado a Francisco, que está sirviendo de consuelo y de recuperación de la fe en Cristo y en la Iglesia a muchos y muchas.

 

Escribo sobre ti para vencerte (4º ESO)

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Hoy tuvimos la suerte de poder convertir nuestra aula de todos los jueves por la tarde en un pequeño teatro y poder sumergirnos en la magia que siempre crea una buena interpretación.

Sé que aún andáis rumiando la multitud de preguntas que nos ha dejado hoy la obra que hemos visto. Os invito a que escribáis pensamientos, opiniones, flashes o lo que queráis en relación a lo vivido hoy.

Yo os dejo el míoSé tú mismo

Aprovecho para dejaros el link de la obra que hemos visto dentro de la web de “Los Últimos” que es el nombre de la compañía que hace Teatro de “la Escucha”

http://www.losultimosteatro.com/index.php/escribo-sobre-ti-para-vencerte

Torneo de debate CAM 13/14

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Comenzamos un curso más con la preparación del Torneo de debate de la Comunidad de Madrid. Este año el curso que nos representara será 4 ESO Con dos equipos A y B. Para poder ayudar podemos poner en comentarios argumentos a favor y en contra. Ya sabéis: Afirmación, Razonamiento y Evidencia.

La pregunta del debate: ¿Se debe establecer la mayoría de edad a los 16 años?

Esperamos vuestra ayuda.

Los alumnos de 1 BACH también participarán en el Torneo Intermunicipal, cuando se decida la pregunta abriremos una entrada para que todos podáis participar.