TORNEO COMUNIDAD DE MADRID

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Hoy también se ha publicado el tema del Troneo de la Comunidad de Madrid. Este torneo es el que tiene más inscripciones (casi 100 el curso pasado). Estamos a la espera de que se publiquen las fechas de celebración, pero suele ser finales de febrero y primeros de marzo.

El tema tiene que ver con la primera entrada que puse este curso en el blog por lo que podéis hacer comentarios en cualquiera de las dos. Lo que interesa es ir acumulando posibles argumentos con sus evidencias. Así que mucho ánimo y esperamos vuestra colaboración…

Tema del Debate:
Las máquinas que funcionan autónomamente, ¿deberían incluir sistemas de decisión ética?

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TORNEO COLEGIO MONTPELLIER

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Ya comenté en clase que empezábamos los torneos de debate y todos sois muy importantes en su preparación, pues podéis ayudar con vuestros argumentos. Os dejo la pregunta del Colegio Montpellier para que argumentéis a favor y en contra con razonamientos y evidencias. Insertad los enlaces que consideréis oportunos y que seguro nos serán de ayuda a los equipos de debate del Colegio. Este torneo se celebra el 11 y 12 de diciembre.

LA CRISIS ECONÓMICA: ¿HEMOS VIVIDO POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES?

¿Sirve para algo la filosofía?

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La LOMCE ha apostado por eliminar parte de la formación filosófica de los alumnos. Te proponemos un video que defiende esta disciplina en las aulas.

  1. ¿Qué piensas tú?
  2. Copia un enlace de algún testimonio o noticia que tenga que ver con esto y que apoye tu postura.
  3. Busca una imagen, viñeta o chiste que simbolice lo que piensas al respecto.

¿Ética artificial?

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Comenzamos nuestro curso de filosofía reflexionando sobre nuestro presente y nuestro futuro. La filosofía no es una disciplina del pasado y anquilosada en viejos pensamientos que nada tienen que ver con lo que nos sucede. Os propongo un enlace para que, tras leerlo, comentéis:

  1. ¿Creéis que se puede hablar de “ética de las máquinas”?
  2. ¿Por qué habrá o no un algoritmo que dicte la responsabilidad de la máquina?
  3. ¿Qué pregunta de las que aparece en el texto te ha llamado la atención y cómo la responderías?

http://www.filosofiahoy.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/relcategoria.4211/idpag.7167/prev.true/chk.77ce0b4901bb3e9ef2826bf555a09a0e.html

¿Qué te llevarías si te obligaran a huir de tu país? (Ética 4º ESO)

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A raiz de la exImagen_Expo_MostImportantThing2_1421917931.169posición “The most important thing” que hay en el Caixaforum hasta finales de mayo, te pedimos que reflexiones sobre qué te llevarías si tuiveras que huir de tu casa en apenas unos minutos por un conflicto bélico o por ser perseguido por tu religión, raza, etc.

Las fotos de la exposición nos enseñan lo que se llevaron estas personas cuando tuvieron que huir de Siria, Sudán, Mali o Rep. Centroafricana. Hoy hay más de 43 millones de personas que desgraciadamente han vivido esta experiencia y se encuentran en campos de refugiados en países distintos a los suyos

Te invitamos a:

a) comentarnos qué te llevarías tú personalmente y por qué

b) ver este video y dejar un comentario https://www.youtube.com/watch?t=44&v=Zq6aF-elpNU

c) ir a la expo y contarnos tu experiencia http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/themostimportantthing_es.html

 

 

Kant: “Atrévete a servirte de tu propia razón”

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1) Escribe la frase que más te llame la atención de este texto sobre Kant y dí porqué.

2) Haz una reflexión en la que argumentes si la educación que recibes te exige pensar por tí mismo o repetir conocimientos.

caricatura-kant

Kant tiene fama de ser un autor de escritura difícil y soporífera. Es quizás, junto con Aristóteles y Hegel, el arquetipo de filósofo esotérico, cuyos textos solo pueden entender una exigua minoría de personas. De hecho, se le atribuye a Borges la boutade de que es más fácil comprender a Kant en inglés que en su lengua materna, el alemán, puesto que en la versión original de la Crítica de la razón pura abundan los párrafos interminables en los que se anudan los paréntesis y las matizaciones, mientras que en la traducción inglesa se ha optado por separar estos párrafos con puntos que hagan respirar el texto y faciliten su lectura.
Su traductor inglés se quejaba del estilo kantiano en los siguientes términos: “Kant fatiga al lector con frecuentes repeticiones y emplea un gran número de palabras para expresar de la manera más torpe posible algo que podría haber dicho de manera más clara y precisa con unas pocas palabras”. Quizá la fama que tiene la filosofía alemana, y especialmente la de Kant, de ser pesada y aburrida se deba en gran parte a la propia lengua alemana. O quizás se deba al poco tiempo que dispuso para escribirla, o a que quiso decir demasiado, pues él mismo afirmaba que “más de un libro hubiera sido mucho más claro si no hubiera querido ser tan enteramente claro”.

Filósofo mundano
Pero además de sus tres célebres Críticas, Kant escribió también una serie de opúsculos dirigidos a un lector no especializado, donde su estilo es más claro y comprensible y en los que trata cuestiones más accesibles para el público general. Es decir, Kant, como David Hume o Bertrand Russell, no fue solo un filósofo esotérico, es decir, un filósofo que escribe únicamente para un público restringido, compuesto casi exclusivamente de filósofos, sino que también fue un filósofo exotérico, alguien que escribió textos dirigidos al ciudadano de a pie. O para decirlo con terminología kantiana, Kant no solo fue un filósofo académico, sino que también cultivó la filosofía mundana (De hecho, fue el primer filósofo de la Edad Moderna cuyo trabajo consistió en ser profesor de filosofía, pues Descartes, Locke, Spinoza o Hume eran más bien filósofos amateurs que se ganaban la vida con otra ocupación: mercenario, médico, pulidor de lentes o diplomático). Según Kant, el filósofo que no tenga en cuenta las aspiraciones de la filosofía mundana traiciona la vocación principal del filósofo: la responsabilidad de dirigirse a las necesidades intelectuales de sus conciudadanos. Si la práctica de la filosofía se realiza exclusivamente por especialistas y se dirige exclusivamente a las necesidades e intereses de los especialistas, entonces no debería llamarse propiamente filosofía.
Así que además de la Crítica de la razón pura, la Crítica de la razón práctica y la Crítica del juicio, que suelen ser huesos duros de roer para el neófito en filosofía, Kant también escribió otros libros en los que abordaba cuestiones que podrían interesar a un público amplio, como Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime, una de sus primeras obras; Antropología en sentido pragmático, la última de ellas; o alguno de sus opúsculos más conocidos, como La paz perpetua, donde propugna la creación de una institución que sería algo así como la Organización de Naciones Unidas para evitar la guerra entre los estados; o ¿Qué es la Ilustración?, el texto que hemos elegido para introducir su filosofía.


Minoría de edad

En 1794, la Berlinische Monatsschrift, la revista mensual de Berlín, le pide a Kant que escriba un breve artículo explicando a sus lectores qué significa para él la Ilustración, y Kant les entrega su Contestación a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, que se publica dos meses después de que Moses Mendelssohn escribiese la suya. Estas diez páginas que Kant escribió para la ocasión llegarán a convertirse en uno de los textos fundamentales del autor, imprescindibles para entender tanto la Ilustración como la filosofía contemporánea.
El primer párrafo del texto es sobradamente conocido: “La Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía de algún otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración.”
Y el texto continúa así: “Pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto menores de edad durante toda su vida. […] Es tan cómodo ser menor de edad. Bastar con tener un libro que supla mi entendimiento, alguien que vele por mi alma y haga las veces de mi conciencia moral, a un médico que me prescriba dieta, etc., para que yo no tenga que tomarme tales molestias. No me hace falta pensar, siempre que pueda pagar; otros asumirán por mí tan engorrosa tarea”.

Pensar por sí mismo
La idea que defiende Kant es que el ser humano debe abandonar el estado de dependencia (Unmündigkeit) o minoría de edad espiritual en el que se encuentra por su propia culpa, por simple cobardía y pereza. Debe emanciparse de esa situación y atreverse a utilizar la razón para guiarse a sí mismo, sin la tutela ejercida por su confesor, su médico de cabecera o cualquier otra figura de autoridad. En suma, debe ejercitar la capacidad de pensar por sí mismo (Selbstdenken) y no permitir que otros piensen por él.
“Así pues, al querer definir el término «Ilustración» –explica Roberto Aramayo en la excelente introducción que ha escrito para este texto–, Kant viene a identificarla con su propio quehacer como profesor universitario. Sus alumnos, según el testimonio de Herder, no recibían otra consigna que la de pensar por sí mismos y ésa será justamente la divisa del movimiento ilustrado: ¡atreverse a pensar! Acostumbrarse a ejercitar nuestra propia inteligencia sin seguir necesariamente las pautas determinadas de cualquier otro. El hombre debe aprender a emanciparse de toda tutela y alcanzar una madurez suele rehuir por simple comodidad”.
En ¿Qué significa orientarse en el pensar?, otro opúsculo que escribió dos años más tarde, Kant amplía alguna de las ideas fundamentales que expuso en ¿Qué es la Ilustración?: “Pensar por cuenta propia significa buscar dentro de uno mismo (o sea, en la propia razón) el criterio supremo de la verdad; y la máxima de pensar siempre por sí mismo es lo que mejor define a la Ilustración. La Ilustración no consiste, como muchos se figuran, en acumular conocimientos, sino que supone más bien un principio negativo en el uso de la propia capacidad cognoscitiva, pues con mucha frecuencia quien anda más holgado de saberes es el menos ilustrado en el uso de los mismos. Servirse de la propia razón no significa otra cosa que preguntarse a sí mismo si uno encuentra factible convertir en principio universal del uso de su razón el fundamento por el cual admite algo o también la regla resultante de aquello que asume […], y con dicho examen verá desaparecer al momento la superstición y el fanatismo”. La Ilustración según la concibe Kant es el instrumento que nos liberará de las cadenas que representan los prejuicios, la superstición y el fanatismo.

Luces y educación
Para conseguir esta Ilustración, es decir, para conseguir que la gente aprenda a pensar por sí misma, es necesaria la educación. Y aunque es una tarea fácil, en el fondo requiere de mucho tiempo. Kant piensa que “implantar la Ilustración en sujetos individuales mediante la educación es relativamente sencillo, pues basta con que los jóvenes se vayan acostumbrando a esta reflexión desde una temprana edad. Pero ilustrar a toda una época es cuestión de mucho tiempo, pues hay muchos obstáculos externos que dificultan e impiden este tipo de actuación”. Kant reconoce que no vive en una época ilustrada (y nosotros tampoco), sino en una época de Ilustración, reconociendo así que ésta es más un proceso (probablemente sin fin) o una actitud que un resultado.
Como ilustrado, Kant considera que educación es la que nos convierte en humanos. Por eso escribió en su Pedagogía que “El hombre no llega a ser hombre más que por la educación. No es más que lo que la educación hace de él. […] Por eso, la educación del hombre es el problema mayor y más difícil que puede planteársele al hombre. En efecto, las luces dependen de la educación y la educación de las luces”. Y luego, un poco más adelante, dice que no se debería educar a los niños únicamente según el estado presente de la especie humana, sino según un futuro estado posiblemente mejor, es decir, de acuerdo con la Idea de Humanidad y con su destino total. Este principio es de gran importancia para Kant, puesto que normalmente “los padres educan a sus hijos en vista solamente de adaptarles a su mundo actual, por corrompido que esté. Deberían más bien darles una educación mejor, a fin de que un mejor estado pueda surgir en el porvenir”. Kant piensa que “la concepción de un plan de educación tendría que recibir una orientación cosmopolita”. Hoy en día algunos pensadores siguen defendiendo la necesidad de este tipo de educación, como Edgar Morin en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro (Paidós, 2001).

Ontología del presente
En Sobre la Ilustración se recogen tres estudios de Michel Foucault donde el filósofo francés reflexiona sobre la importancia de este texto kantiano para entender la filosofía que se hace en la actualidad y, en consecuencia, nuestro presente. “La cuestión que, en mi opinión, aparece por primera vez en este texto de Kant –explica Foucault en la primera clase de su último curso en el Collège de France– es la cuestión del presente, la cuestión de la actualidad: ¿qué es lo que pasa hoy? ¿Qué es lo que pasa ahora? ¿Y qué es este «ahora» en cuyo interior nos encontramos unos y otros, y que define el momento en que escribo?”.
Según Foucault, es la primera vez que aparece la cuestión del presente como acontecimiento filosófico al que pertenece el filósofo que de él habla, la primera que aparece “la filosofía como problematización de una actualidad y como interrogación por parte del filósofo de esta actualidad de la que forma parte y en relación con la cual tiene que situarse”. Por vez primera asistimos a lo que él llama una “ontología del presente”.
La Ilustración aparece en Kant “como acontecimiento singular que inaugura la modernidad europea y como proceso incesante que se manifiesta en la historia de la razón”. En el fondo, la pregunta sobre la Ilustración es una “pregunta a la que la filosofía moderna no ha sido capaz de responder, pero de la que nunca ha llegado a desembarazarse”. Entender la Ilustración implica entendernos a nosotros mismos hoy: lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos. Foucault se plantea que si hoy en día existiese la Berlinische Monatsschrift y formulase a sus lectores la pregunta “¿Qué es la filosofía moderna?”, podríamos responder diciendo que “la filosofía moderna es la que intenta responder a la pregunta lanzada hace dos siglos con tanta imprudencia: ¿Qué es la Ilustración?”.

Un Kant menor
Algunos autores hablan incluso de un Kant mayor y de un Kant menor. El Kant mayor sería reivindicado por los teóricos de la socialdemocracia, como Jürgen Habermas o John Rawls, que conciben la Ilustración como un proyecto perpetuamente inacabado. Frente a este Kant políticamente correcto que nos exhorta a que razonemos todo lo que queramos y sobre lo que queramos, pero que al final obedezcamos, Toni Negri y Michael Hardt reivindican un Kant menor que no refuerce el orden social existente y que ponga en tela de juicio las estructuras del capital y de la propiedad.
Según estos autores, frente a un Kant que nos incita a cumplir con nuestras obligaciones sin rechistar, a pagar los impuestos, a ser buenos soldados, a obedecer sin replicar, habría un Kant menor, “un Kant audaz y temerario que a menudo está oculto, subterráneo, enterrado en sus textos pero que, de vez en cuando, irrumpe con una potencia feroz, volcánica y revoltosa”. El primero “proporciona los útiles para la estabilización de la ordenación trascendental de la república de la propiedad, mientras que el Kant menor hace estallar en pedazos sus fundamentos, abriendo el camino a la mutación y la creación”, dicen en su último libro, Commonwealth (Akal, 2011). Estos autores están convencidos de que la “reforma o el perfeccionamiento de la república de la propiedad nunca conducirá a la igualdad y la libertad, sino que tan solo perpetuará sus estructuras de desigualdad y falta de libertad”. De ahí que sea posible y necesario interpretar a Kant de otra forma, que sea posible y necesario ir más allá de la interpretación socialdemócrata del Kant ilustrado, que pone el acento en sus luces, pero que oculta sus sombras.
No olvidemos que incluso en su época hubo ya autores –como Hamann– que se burlaron de su famosa distinción entre el uso privado de razón (el que ejerce un funcionario, un soldado o un párroco en su puesto de trabajo) y el uso público (el que ejercen estos mismos funcionarios en tanto que eruditos cuando escriben para el público culto), pensando que era tan cómica como la distinción entre lo digno de risa y lo risible. “¿Para qué me sirve el traje de fiesta de la libertad si en casa tengo que llevar el delantal de la esclavitud?”, se pregunta burlonamente Hamann. Según él, el “uso privado es el pan de cada día, del que hemos de prescindir para el uso público”. Y 200 años después, Negri se pregunta algo similar: “¿Por qué deberíamos atrevernos a pensar y hablar por nosotros mismos si esas capacidades han de verse inmediatamente silenciadas por un bozal de obediencia?”. Y ésa es la cuestión que aún estamos dilucidando. ❖ Gabriel Arnaiz en Filosofía Hoy